5 MANERAS DE HACER QUE TU RUTINA DE BELLEZA E HIGIENE SEA MÁS ECOLÓGICA

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Aunque no lo haya expresado como tal en mis propósitos de este año, intentar que mi rutina de belleza e higiene sea algo más ecológica es algo que llevo tiempo intentando y que quiero que este 2020 sea más real. Os cuento qué pasos estoy dando, por si a vosotros también os resulta inspirador.



Siempre se dice: los pequeños gestos pueden hacer mucho, y el hecho de que muchos de nosotros demos pequeños pasos para ayudar a conservar un poco mejor el planeta en el que habitamos puede suponer una gran diferencia el día de mañana. Así que aquí van los míos:

Consumir menos productos. Reconozco que el ansia viva de probar la última crema, la novísima paleta de sombras de moda, un labial que es casi exacto a los tres que tengo pero tiene "un pequeño matiz que lo hace diferente" o el champú que promete hacer de mi pelo un melenón de anuncio me puede, pero me he propuesto ser más racional y no comprar nada hasta que no termine el producto que tenga que cumpla la misma función. Me he dado cuenta de que tengo paletas de sombras con prácticamente los mismos colores, tres botes de gel de baño en la bañera, más de cinco pintalabios rojos, tres máscaras de pestañas... y eso sólo por decir algunos.

Optar por productos más ecológicos. En los últimos tiempos he tenido la suerte de probar productos de belleza ecológicos (como Affya o Ashes to Life, entre otros) que me han gustado bastante. Cada vez es más fácil encontrar líneas de belleza de este estilo que además cumplen nuestras expectativas, así que intentaré optar por ellas en la medida de lo posible.

Pasarme a la copa menstrual. Llevo unos meses usándola y, aunque al principio me costó hacerme a ella, ahora estoy contenta con el cambio. No sólo porque dejo de utilizar (y tirar al inodoro o a la basura) cientos de tampones, sino porque a nivel de higiene es mucho mejor. Si aún no la habéis probado yo os recomiendo esta, que viene en un set con dos unidades, un aplicador -se agradece las primeras veces- y un envase para transportarla y esterilizarla. 

Pasarme a las almohadillas desmaquillantes. Antes usaba, cada noche, al menos tres discos desmaquillantes de algodón. Desde que he descubierto estas almohadillas no solo tardo bastante menos en limpiarme la piel, sino que dejo de usar muchos, muchos discos de algodon desechables nada ecológicos. Además, van genial para retirar las mascarillas en prácticamente una pasada, por ejemplo. E incluso puedes desmaquillarte con ellas usando sólo agua, sin tener que usar ningún otro producto (otro punto eco extra).

Utilizar productos capilares sin aclarado. Esto es algo que llevo haciendo tiempo, pero me parece interesante contároslo por si os sirve a vosotros. Odio aclararme las mascarillas y los acondicionadores del pelo porque me da un asco tremendo el pelo que se cae, así que opté hace mucho por usar ese tipo de productos sin aclarado. Lo hice cuando descubrí Moroccanoil, que hizo que mi pelo mejorara muchísimo, así que con el paso de los años sigo usándolo. Con ello, no sólo dejo de gastar litros de agua, sino que ahorro bastante tiempo en la ducha.

Estas son mis cinco pequeñas formas de contribuir, con mi rutina de belleza, a conservar un poco mejor nuestro planeta. Seguro que hay muchas más, así que me encantaría escuchar (o leer, mejor dicho) las vuestras. ¿Me las contáis?

2 comentarios

  1. Yo quiero pasarme al cepillo de dientes de madera,el siguiente será ese.
    Y lo de gastar tooooodos los potingues Antes de comprar más ,me lo he propuesto también.
    Un abrazo,preciosa

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    1. ¡Lo del cepillo de madera me gusta! He oído hablar de los cepillos de bambú, ¿los conoces? A ver si los pruebo...
      Gracias por leerme y por comentar :)
      Un beso.

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