miércoles, 26 de octubre de 2016

Por Qué Nunca Tomo Zumo De Naranja Para Desayunar

En nuestra cabeza un desayuno ideal, de esos ricos y sanos, siempre lleva incluido un zumo de naranja, ¿verdad? Yo misma lo he tomado miles de veces, pero hace tiempo que no. Y si os cuento por qué a lo mejor vosotros también cambiais vuestra opinión sobre ello.

When you dream of a perfect breakfast, I'm sure it includes orange juice, right? Well, maybe if I tell you why I never have a juice in my breakfasts, you'll change your mind.



¿Te tomarías para desayunar un buen vaso de Fanta de naranja, con toda su azúcar y sus cosas? Seguro que tu respuesta es no. Bien, pues ve alucinando cuando te cuente que un vaso de zumo de naranja tiene casi los mismos efectos en el organismo que un refresco: inflamación, subida de azúcar... Pero no se me solivianten los productores de naranjas, que no vengo a boicotear su producto. Sólo creo que es mejor tomar la pieza de fruta entera en lugar de en zumo, y he aquí mis razones:

Para hacer un vaso de zumo de naranja se necesitan, aproximadamente, tres o cuatro piezas de esta fruta. Por lo tanto, al tomarte ese zumo te estarás tomando todas las calorías (que vale que no son muchas) y toda el azúcar (que sí que es bastante) de esas cuatro naranjas. Que es fruta, sí, pero no deja de tener azúcar -la fructosa es el azúcar de la fruta y para nuestro cuerpo su origen o nombre es indiferente, pues el efecto es el mismo-. El exceso de fructosa está relacionado con el hígado graso no alcoholico -explicar el proceso de manera detallada sería largo y bastante científico, así que lo dejamos para otro día; si os interesa decídmelo que me informo bien para contároslo con propiedad-.

Por otro lado, al hacer el zumo estamos dejando de lado la fibra propia de la fruta y que tanto necesitamos. Por eso yo prefiero hacerme batidos de frutas y verduras enteras, en los que se aprovecha la fibra, y no zumos.

Por último, al tomar un zumo (y un batido) estamos eliminando el proceso de masticación necesario para comer la fruta entera, y privamos así al organismo de uno de sus mecanismos para enviar una señal de saciedad al cerebro. Conclusión: ingerimos más calorías antes de que nuestro cerebro nos diga que ya estamos saciados.

Por todo esto pienso que mañana, cuando desayunéis, deberíais saltaros ese zumo y cambiarlo por una fruta entera.

¿Qué pensáis de esto? ¿Estáis de acuerdo conmigo?

PD: Quiero agradecer a mi amigoa Noelia, de @conndenutricion, la inspiración para hacer este post. Porque yo sabía esto hace tiempo pero sus conocimientos me han ayudado a ponerlo en palabras para que se entienda bien. Si queréis información buena y con base profesional sobre nutrición y buenas ideas de desayunos, cenas y almuerzos sanos y nutritivos, seguidla para que os inculque su #eatrealfood a tope. A veces se pone negra porque digo "superalimentos" y "detox", pero en el fondo me tiene cariño y es guay. ;)