lunes, 16 de septiembre de 2013

Papada: ese enemigo silencioso

No la ves. No la sientes. No se hace notar. Hasta que, un día, lo ves. Alguien te saca una foto de perfil y te das cuenta. ¡Horror, tengo papada! (basado en una historia real: la mía). ¿Qué hago ahora?

You don't see it. You don't feel it. And then it comes a day when you know it. Somebody took a side picture of you and there it is. Damn, I have double chin! (based on a true story: mine). What will I do now?



En primer lugar, tranquila. Pasa en las mejores familias. ¿Quién nos iba a decir que la mismísma Sienna Miller tiene papada? (ay, qué alivio más tonto, ¿verdad?).


En segundo lugar, intentemos ponerle solución. Al igual que hacemos ejercicios para nuestras piernas, glúteos, abdominales y brazos, por ejemplo, podemos hacer ejercicios de gimnasia facial que nos ayudarán a mantener nuestro rostro firme y libre de arrugas. Y de papadas traicioneras.

En la web Vitonica he encontrado una serie de ejercicios muy fáciles y rápidos de hacer. Mirad:
  • Traza con la lengua, sobre el paladar superior, círculos en el sentido de las agujas del reloj mientras la espalda se mantiene recta y la boca cerrada. Sólo es suficiente con hacer 10 repeticiones, 3 veces por día.
  • Pronuncia de manera marcada, abriendo mucho la boca, las cinco vocales y repítelas 10 veces.
  • Con la espalda recta y cruzada de brazos, estira el cuello hacia adelante y gira lentamente la cabeza a la derecha. Mantiene la posición por dos segundos y regresa a la posición inicial para después girar el cuello hacia la izquierda. Aparte de ejercitar los músculos del cuello, puedes aliviar dolores musculares y cervicales con este ejercicio. Sólo es necesario hacerlo unas 10 veces de cada lado.
  • Hacer una sonrisa invertida intentando tensar al máximo los músculos del cuello, y repetirlo unas 10 veces, es otro buen ejercicio para reducir la papada.
  • Para realizar en cualquier momento del día, puedes recurrir a una chicle que te hará trabajar los músculos del cuello y la cara cuando masticas.


Pero es que, además, como me siento generosa, os traigo un vídeo. ¡¡¡Sí, un vídeo!!! Hala, para que os pongáis manos a la obra. O a la papada, mejor dicho. Que os cunda. (Nota: yo estos ejercicios los haría cuando estuviera sola si no queréis que os tomen por Dustin Hoffman en Rainman).


¿Vosotras habéis sentido alguna vez esa sensación horrible de veros papada? Dios, todavía se me pone la piel de gallina...