martes, 28 de mayo de 2013

Receta: New York Cheesecake

Como ya sabéis, soy dulcera al máximo, y me encanta preparar recetas de postres. Hoy os traigo una receta de New York Cheesecake o, traducido, Tartadequesobuenaquetemueres.
La cogí de este vídeo y es bastante sencilla de hacer. Sin embargo, le añadí algo más después. Como resulta bastante contundente y con un trocito pequeño de tarta tienes bastante, pensé en ponerle por encima un topping original para contrarestar tanto sabor a queso. Y encontré unos ideales aquí.

Resultado: la tarta salió buenísima, pero el topping se me resistió (más abajo os cuento por qué). Así que, finalmente, le añadí un buen chorro de sirope de frutos rojos. Para chuparse los dedos. Seguid leyendo...

As you already know, I love sweets and desserts and I love cooking them. Today, I'm showing you a New York Cheesecake recipe or, translated, a cake you'll die for.

I took it from this video and it's quite easy to do. However, since it is a bit filling and you only need a small piece to taste it, I decided adding a delicious topping to balance cheese taste. And I found some delicious toppings here.

As a result, the cake was delicious but the topping... not really (you have the reasons below). So, I added eventually a good stream of berries syrup. Amazing. Keep reading...


Empezamos, como siempre, preparando la base. Se machacan muy bien 200gr de galletas y se mezclan con 150gr de mantequilla derretida y 50gr de azúcar glass.


En un bol aparte, mezclamos, añadiendo los ingredientes de uno en uno y mezclando entre cada uno, 1kg de Philadelphia (sí, 1 kg, habéis leído bien...), 200gr de azúcar glass, 30gr de harina, 5 huevos y 80ml de nata para montar (de la que se monta bien, es decir, de la que tiene más materia grasa -operación bikini en stand by-)


Añadimos a continuación 1 cucharadita de extracto de vainilla y 1 cucharadita de ralladura de limón. Vertemos esta mezcla sobre la base de galleta y metemos la tarta en el horno a 180º durante 15 minutos y luego a 120º durante 1 hora y cuarto o 1 hora y media. Lo mejor es ir mirando y comprobar cómo va la tarta, porque yo a los 45 minutos la tuve que sacar (la hice en Suite, donde tenemos horno de restaurante, con aire, y sin embargo en casa con mi horno normal la tuve que tener la hora y media). Lo importante es que saquemos la tarta del horno cuando el centro aún esté algo líquido (movemos el molde un poco hacia los lados y lo veremos). Entonces, dejamos la tarta enfriar toda la noche, y estará lista para comer. ¡Ñam!

Como os decía más arriba, decidí hacer un topping para contrarrestar tanto sabor a queso de la tarta (aunque realmente no es necesario), y me decanté por un dulce de leche. Apartentemente fácil y delicioso. Y así salió, pero... En fin, os cuento. A lo mejor a vosotras sí que os sale mejor.


En una cacerola, poner 1 taza de nata y otra de azúcar moreno. Remover bien y poner a fuego lento.


Dejar que hierva durante 5-10 minutos, sin dejar de remover, hasta que la mezcla reduzca un poco.


A continuación, retirar del fuego, añadir un bote de leche condensada, mezclar bien y dejar que se enfríe durante 30 minutos, aproximadamente.


En teoría, en ese momento el dulce de leche debería estar terminado. ¿Qué me pasó a mí? Pues que la mezcla, realmente, no me sabía a dulce de leche. Me sabía a leche condensada un poco más dulce de lo normal. Así que decidí ponerla al fuego un ratito hasta que pareciese realmente dulce de leche. 45 minutos de reloj removiendo, amigas. Y sí, la mezcla quedó bien entonces (foto como muestra) pero, como la tarta aún no estaba fría, no la pude poner por encima y la dejé enfriar hasta el día siguiente. 

Resultado: una masa dura que, al intentar calentarla para ponerla líquida otra vez, se pegó por tener el azúcar en el fondo. A la basura directamente, claro.


Pero no pasa nada porque, como os decía, decidí ponerle a la tarta un buen chorro de sirope de frutos rojos (comprado, esta vez me daba mucha pereza hacerlo yo misma). ¿A que tiene buena pinta? ¡Pues mejor sabe!